En la Fundación Industrial Navarra estábamos inmersos en el desarrollo de las líneas de trabajo que habíamos establecido para este 2020 cuando llegó, de forma inesperada, una crisis sanitaria que ha trastocado todos los planes al tiempo que ha afectado de lleno a la evolución económica y empresarial de la región y del resto del mundo. Un duro revés que, sin embargo, ha provocado la irrupción de numerosas propuestas y acciones que han tenido una respuesta muy favorable en la mayoría de las ocasiones gracias al apoyo y la colaboración de las empresas asociadas.

Muestra de ello es la fábrica de Equipos de Protección (EPI), “levantada” con la colaboración  de la FIN y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra en el recinto ferial de Refena en apenas unos días por un grupo de ingenieros y que, gracias a su dirección técnica y la colaboración de un grupo de voluntarios, logró producir más de 25.000 batas reutilizables de polipropileno. Un material que fue muy bien recibido por unos equipos sanitarios necesitados de este tipo de protección para hacer frente con absolutas garantías a un virus que se ha mostrado especialmente contagioso.

No solo eso, Fundación Industrial Navarra impulsó y promovió un corredor sanitario que, a través de un proveedor habitual tanto de Gobierno de Navarra como de la Generalitat catalana, facilitó el abastecimiento a las empresas asociadas y sus trabajadores de EPIs. Una iniciativa a la que se sumó también EXKAL que, a través de su filial china, también ayudó a empresas pertenecientes a la FIN a importar este tipo de equipamientos. Además, muchas de las empresas que conforman la FIN han estado inmersas en acciones de cara a disminuir el impacto del COVID-19 en la sociedad navarra.

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