«La población trabajadora de Navarra no alcanza el nivel necesario para afrontar procesos de digitalización». No es una frase mía, sino que es, lamentablemente, una conclusión del recientemente presentado Estudio de las Competencias Digitales de la Población Trabajadora de Navarra que ha sido promovido por el Colegio de Ingenieros Industriales de Navarra y la Fundación Industrial Navarra. Un estudio pionero, ya que es la primera vez que una región evalúa sus competencias digitales en base a un marco europeo regulado: DIGCOMP.

El análisis muestra importantes carencias, sobre todo en PYMES y en trabajadores de baja cualificación. La edad también parece ser un factor diferencial, con una población joven (menor de 30 años) mejor adaptada al nuevo contexto digital ante profesionales más experimentados que no acaban de contar con competencias acordes a sus cargos actuales. En aspectos generales, no alcanzamos los valores deseables en 15 de las 22 competencias evaluadas. A simple vista, un drama.

Pero no quiero incidir más en los resultados, los cuales están accesibles en esta página web, ni tampoco quiero aportar una visión negativa ante las conclusiones que arroja este análisis.

«Es la hora de coger las riendas y de que exista una apuesta clara por la capacitación de los diferentes perfiles profesionales de nuestras empresas».

Mi pregunta real es, ¿y ahora qué hacemos? Está claro que así no podemos quedarnos, porque significará la muerte lenta de nuestro tejido productivo.  Por tanto, es la hora de coger las riendas y de que exista una apuesta clara por la capacitación de los diferentes perfiles profesionales de nuestras empresas. Una apuesta en la que, administración e iniciativa privada, deben ir de la mano para que el barco de la digitalización, por fin, coja velocidad de crucero. Solo de esta forma podremos competir con otras regiones europeas e internacionales. No se trata de palabras, sino de acciones concretas reales por parte de todos.

«Un aprendizaje continuo que deberá llevarnos a un nuevo contexto más digital y en el que la persona jugará un papel clave».

A partir de aquí, queda una labor muy importante de sensibilización a directivos y responsables funcionales de las organizaciones. Ellos deben ser los primeros en subirse al barco para poder, después, comenzar a “embarcar” al resto del equipo. Pero lo dicho, antes deben ser ellos los que asuman su parte de responsabilidad. A partir de aquí entrarán en juego iniciativas público – privadas que permitan dotar de herramientas a estos trabajadores. Un aprendizaje continuo que deberá llevarnos a un nuevo contexto más digital y en el que la persona jugará un papel clave. ¿Vamos con retraso sobre la hora prevista? Sí. Pero lo más importante, y con lo que debemos quedarnos, es que no está todo perdido. Contamos con una materia prima excepcional (una región líder, tecnología, talento propio, empresas innovadoras…) y que puede ponerse al día sin problemas. Solo están esperando a que les capacitemos, les aportemos herramientas y que les hagamos más fácil el trayecto.

Miguel Iriberri

Presidente de Fundación Industrial Navarra y decano del COIINA